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El organismo psicofísico

Cuando los profesores de Técnica Alexander queremos definir de manera breve a nuestra Técnica solemos decir que se trata de un sistema de reeducación psicofísica. 

¿A qué nos referimos?

Sabemos que efectivamente somos un cuerpo, que se desarrolla, nutre y evoluciona. Un cuerpo que nos permite transitar esta experiencia física de vivir en el mundo. Un cuerpo que percibe, siente, y se comunica. Un  cuerpo que nos da la posibilidad de experimentar el deleite y el placer en todas sus manifestaciones. Pero también un cuerpo que lleva intrínseca la probabilidad del deterioro y el mal funcionamiento expresados en el dolor y las enfermedades.

También somos una mente, un poderoso dispositivo que se encarga de los aspectos de nuestra vida relacionados con el intelecto, con la reflexión, con los pensamientos y las emociones. Cuerpo y mente constitutivos de nuestra realidad de SER humanos. Hay quienes agregarían el espíritu como un tercer componente de nuestra realidad humana. Lo cierto es que a lo largo de nuestra vida desarrollamos actividades diversas, algunas más relacionadas con el mundo físico y otras con el mundo mental.

Hasta aquí todo el relato parece ser demasiado obvio. Sin embargo F. M. Alexander fue más allá de la simple enumeración de los componentes “físico” y “mental” y se atrevió a asegurar que esta relación entre nuestra parte física y nuestra parte mental es absolutamente indivisible. Si bien esta conclusión ya había sido analizada por los filósofos de la antigüedad como Hipócrates, Platón y Sócrates, a fines del siglo XIX, gran parte de esta concepción había caído en el olvido. Incluso hoy en día observamos que muchos aspectos de la medicina no toman en cuenta el estado mental o emocional al tratar alguna dolencia física dejando considerar el cuerpo como un todo.

“En este punto deseo aclarar el sentido en que utilizo la palabra “psicofísico”. El término psicofísico se utiliza, tanto aquí como en todas mis obras, para indicar la imposibilidad de separar las operaciones “físicas” y “mentales” en nuestra concepción del funcionamiento del organismo humano. (…) Ambas operaciones deben considerarse enteramente interdependientes, e incluso más estrechamente ligadas de lo que implica esta frase. De allí que utilice el término “actividad psicofísica” para indicar todas las manifestaciones humanas y “mecanismo psicofísico” para indicar el instrumento que hace posible esas manifestaciones.” (F.M. Alexander, “Control Consciente y Constructivo del Individuo”)

Alexander es muy claro en su definición de organismo psicofísico. No existen actividades que sean solamente físicas o solamente mentales. Cuerpo y mente estarán siempre en constante interacción, aunque existan actividades más físicas y menos mentales o actividades más mentales y menos físicas.

También afirmó F. M. Alexander que todo, sea físico, mental o espiritual, lo traducimos en tensión muscular. Es decir que de igual manera si logramos soltar musculatura que se encuentra con excesiva tensión, seguramente incidiremos en algún aspecto emocional o mental.

Te propongo el siguiente ejercicio:

Donde sea que estés leyendo este artículo, toma consciencia de cuál es tu estado anímico, y cuales son las principales emociones que detectas en este momento. Regálate unos segundos para observarte. Piensa en cuáles son los puntos de apoyo de tu cuerpo, si estás parado piensa en el peso del cuerpo trasladándose hacia abajo, hacia tus pies. Observa cómo es tu pisada, si estás involucrando la mayor cantidad de pie al pisar o sólo los talones o las puntas de los dedos. Si estás sentado, observa cuales son los puntos de apoyo de tu torso y cómo se encuentran tus hombros y brazos. Del mismo modo, piensa en cómo estás respirando, piensa en la idea de las costillas expandiéndose hacia los lados. Toma conciencia de cómo está tu cuello. Piensa en qué significaría para tí la idea de un cuello libre y sin tensión. No es necesario que hagas nada de manera directa, el sólo hecho de pensar en todas estas partes de tí ya harán una diferencia liberando tensión. Seguramente con sólo pensar estas ideas notarás cambios en la manera en que te percibes. Tu cuerpo comenzará a relajarse por el solo hecho de llevar tu atención hacia él. Tu respiración se hará más profunda y fluída y por otro lado experimentarás una especie de liberación mental, un espacio en el que el torbellino de pensamientos continuo encuentra una pausa al enfocar tu atención a tu cuerpo.

Son muchísimos los ejemplos que encontramos a diario en que los esta correlación cuerpo-mente se nos presenta. Te invito a pensar en qué sucesos de tu nivel físico se reflejan en el nivel mental o emocional y viceversa.

En una clase de Técnica Alexander experimentamos muchísimo alivio en todos los niveles, ya sea físico, mental o espiritual. La Técnica Alexander nos da la posibilidad de profundizar en esta conexión y encontrar nuevas maneras de vivir, más relacionadas con liberarnos de los condicionamientos físicos y mentales. La T.A. nos enseña nuevos modos de reaccionar frente a los constantes y permanentes estímulos de la vida moderna.

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