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¿Cómo saber si la Técnica Alexander es para tí?

Quienes han tomado clases de la Técnica Alexander y han comprobado sus beneficios suelen alentar a amigos y familiares a que también tengan su experiencia con la Técnica, creyendo que realmente necesitarían de ella. Quienes hemos hecho la formación como profesores de T. A.  también muchas veces nos descubrimos en el hábito de motivar a todo el mundo a probar una clase, ya que estamos absolutamente convencidos de las ventajas que esta práctica aporta.

Muchas veces el deseo de compartir la Técnica se confronta con el desinterés de quienes sin conocerla, o incluso conociéndola, deciden no acceder a nuestra insistencia.

Sucede algunas veces que las personas a las que recomendamos clases de Técnica Alexander no parecen disfrutar los beneficios que para nosotros son tan concretos y maravillosos. Esto nos deja con una enorme frustración.

¿A qué se debe que algo que para nosotros es tan efectivo no sea así para otras personas?

Las respuestas podrían ser muchas, pero todas seguramente tienen que ver con el tipo de expectativas que alberga cada quien al momento de decidirse por tomar una clase de T.A.

Es muy común que las personas relacionen la Técnica Alexander con un sistema terapéutico, y por consiguiente deseen recibir el mejor “masaje” de sus vidas que les quite los dolores de espalda, o recibir la “manipulación” adecuada para sentir alivio a determinadas tensiones, o simplemente disfrutar un momento de “relax” similar al que se encuentra en un Spa. También hay quienes desean un meticuloso plan de “ejercicios” o quienes buscan en la Técnica una variante de medicina alternativa. Existen también quienes acuden entusiasmados confiando en un sistema que les devolverá la postura corporal de la juventud.

En este mundo en el que todo se acelera día a día, no encontramos tiempo para otra cosa que no sean soluciones rápidas e instantáneas. Queremos pagar para que otro nos devuelva juventud, ligereza, alivio y bienestar.

La Técnica Alexander nos hace responsables

En contraste con los ejemplos anteriores en los que acudimos a profesionales para que nos brinden soluciones específicas, la Técnica Alexander nos ofrece una herramienta que apela a nuestra capacidad de tomar responsabilidad por nosotros mismos. Así es que cuando tomamos clases de T.A. nos sumergimos en un proceso de profunda investigación personal, descubriendo aquellos patrones habituales que generan determinadas situaciones molestas, sean dolores, tensiones, etc., para poder encontrar nuevas formas de acción, nuevas alternativas que permitirán modificar hábitos arraigados y en consecuencia aliviar los malestares. Para la Técnica Alexander el alivio de un dolor, o el lograr relajar unos hombros tensos son un resultado y una consecuencia indirecta del trabajo en nosotros mismos. A partir de una mayor claridad y conciencia de nuestro cuerpo y las actividades que realizamos con él podemos llegar a tener una idea más pura de cuál puede ser el origen o causa de aquello que nos molesta o perturba.

Si quieres saber si la Técnica Alexander es un sistema ideal para ti, responde el siguiente cuestionario:

  1. ¿Eres una persona que no cree en soluciones mágicas?
  2. ¿Te apasiona todo lo que tenga que ver con tu propio camino de auto-descubrimiento?
  3. ¿Deseas una solución duradera a algún posible malestar, más que un paliativo?
  4. ¿Consideras que tomar responsabilidad por ti mismo te traerá satisfacciones y beneficios?
  5. ¿Estás dispuesto a comenzar un proceso de integración de tu mente y cuerpo?
  6. ¿Quieres descubrir qué es lo que haces con tu cuerpo que te genera determinados dolores o tensiones?
  7. ¿Deseas entender cómo la naturaleza ha diseñado tu cuerpo y cómo funciona?
  8. ¿Te interesa tomar más conciencia de ti mismo y del mundo que te rodea?
  9. ¿Quieres recuperar tu equilibrio psicofísico?
  10. ¿Te gustaría saber en qué nivel interfieres con las funciones naturales de tu cuerpo?
  11. ¿Te atrae la idea de aprender a utilizar tu pensamiento para provocar cambios deseados?
  12. ¿Quisieras abordar tus actividades cotidianas de una manera más coordinada?
  13. ¿Estás interesado en ampliar tu nivel de consciencia?
  14. ¿Quieres aprender una técnica que te ayude a elegir de una forma más consciente?
  15. ¿Desearías que tu movimiento corporal fuera más fluido y libre?

Si has respondido una o más de estas preguntas de manera positiva, seguramente la Técnica Alexander sería una valiosa herramienta para tí.

En las preguntas anteriores están resumidos, de algún modo, la definición y alcances de la Técnica Alexander. Cuando todas las publicidades de la televisión nos ofrecen soluciones mágicas, la Técnica Alexander nos hace descubrir el enorme campo de sanación, alivio y bienestar que reside en nuestra propia capacidad de auto-descubrirnos.Tu posible camino en la Técnica Alexander dependerá de qué tanto estés dispuesto a profundizar en tí mismo.

Quisiera terminar con una frase de Alex Murray, uno de los grandes profesores de la Técnica Alexander, quien suele decir:  “la Técnica Alexander es para quienes quieren practicarla y no para quienes la necesitan”. 

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