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Estrés y respiración

Fragmento de “Mind & Body stress relief with the Alexander Technique”, de Richard Brennan

Traducción Pablo Buniak

Una respiración superficial puede también causar o exacerbar la ansiedad, preocupación, ataques de pánico y depresión; del mismo modo, todas estas condiciones es posible que causen interferencia con el mecanismo respiratorio, por lo tanto es a veces difícil saber “qué vino primero”: fue el estado emocional que detona los problemas respiratorios, o viceversa? Las condiciones físicas, mentales y emocionales están también tan intrínsecamente ligadas unas con otras que es mejor considerarlas como inseparables.

Aplicando la Técnica Alexander a la acción de respirar podemos volvernos conscientes de los hábitos perjudiciales que interfieren con este delicado proceso, y podemos reaprender nuestro ritmo natural de respiración. Como consecuencia, podemos alterar la manera en que pensamos, sentimos y actuamos mientras llevamos a cabo nuestras actividades de la vida cotidiana.

Encuentro que cuando las personas vienen por primera vez a tomar clases, incluso cuando no se quejan específicamente de asma u otros problemas respiratorios, su respiración es a menudo errática o muy rápida, y no se dan tiempo a ellos mismos para siquiera terminar una respiración antes de comenzar la siguiente. Esta es una reflexión directa de cómo han estado viviendo sus vidas, y ellos dirán frecuentemente que sienten que nunca hay suficiente tiempo en el día. Luego del transcurso de clases de Alexander he encontrado que el ritmo respiratorio de estos estudiantes ha sido extremadamente reducido, por más de un tercio de lo que fue al comienzo.

Conciencia Respiratoria

 Muchos entrenadores de voz y educadores físicos alientan la “respiración profunda” como una forma de poner a trabajar los pulmones como debieran. Mientras su objetiva puede ser el sonido en principio, la manera en que alientan a sus estudiantes a alcanzar esto puede realmente exacerbar muchos problemas respiratorios. La gente es usualmente instruida para incrementar su capacidad pulmonar por medio de “meter” o “sacar” su respiración, pero esto solo tensa demás un sistema muscular ya sobre-forzado. Casi todas las técnicas respiratorias se enfocan en la inhalación, como por ejemplo en la instrucción de “tomar una respiración profunda”, pero esto causará invariablemente que la persona interfiera activamente aún más con los mecanismos respiratorios. Arquear la espalda y levantar el pecho realmente restringen la respiración, generando patrones de respiración adicionales o arraigando los hábitos originales de respiración aún más profundamente.

Como el resto de la Técnica Alexander, respirar naturalmente es un proceso de des-aprender los hábitos perjudiciales más que de practicar ciertas técnicas respiratorias. El Dr. Wilfred Barlow, un muy conocido maestro de Técnica Alexander y reumatólogo consultor en el Servicio Nacional de Salud Británico, estaba convencido que la gente con asma necesita “educación respiratoria”, más que un set de ejercicios. En su libro “El principio Alexander”, dice:

Los ejercicios respiratorios han sido, por supuesto, dados por fisioterapeutas para esta y otras condiciones respiratorias, pero el hecho es que los ejercicios respiratorios no ayudan mucho al asmático – en realidad, estudios recientes muestran que luego de un curso de “ejercicios respiratorios”, la mayoría de las personas respira menos eficientemente que cómo lo hacían antes de comenzarlos.

Mejorar la respiración

 Alexander fue un actor entrenado y una respiración eficiente fue esencial para su habilidosa recitación. Su Técnica está basada en “hacer menos” y dejar de interferir con la respiración. Una de sus más famosas citas fue “Veo finalmente que si no respiro…respiro”, y mientras enseñaba aún en Australia fue apodado “el hombre de la respiración”. Al actuar, muchos actores y músicos se ponen nerviosos, y esta tensión afecta negativamente su actuación o puede incluso impedirles completamente actuar. Del mismo modo, cuando sufrimos de ansiedad o estrés nuestra respiración es afectada inmediatamente. Asegurándonos que respiramos naturalmente, podemos combatir efectivamente los efectos del estrés. En esta forma, nos sentiremos más calmos y más en control aún en momentos de tensión intensa emocional o mental.

 La primer cosa para hacer para mejorar tu respiración es simplemente tomar conciencia de la respiración sin intentar cambiarla. Solo poner atención en cómo respiras puede producir una mejora. Toma un momento para recostarte y comenzar a ser consciente de tu respiración – es generalmente más fácil detectar tensión en esta posición. Hazte las siguientes preguntas:

Qué tan rápida es mi respiración?

  • Qué tan profundo respiro?
  • Se mueven mis costillas mientras respiro?
  • Cuánto movimiento hay en la región abdominal cuando respiro?
  • Siento alguna restricción en mi respiración, y si es así dónde?

Es vital que no cambies deliberadamente la forma en que respiras y que simplemente tomes conciencia de la inhalación y exhalación, ya que esto es suficiente para provocar un cambio favorable. Al detectar tensión y luego soltarla comenzarás a respirar naturalmente.

Contrario a lo que mucha gente piensa, es la exhalación, más que la inhalación, la que determina la forma en que respiramos; mientras exhalamos la presión atmosférica en nuestros pulmones decrece, creando un vacío parcial que provoca que el aire de fuera sea aspirado hacia nuestros pulmones sin que tengamos nosotros que hacer nada. Bajo condiciones normales el mecanismo respiratorio completo debería estarse autogobernando y por lo tanto se dice a veces que trabaja “autónomamente”. Cuánto más dióxido de carbono exhalamos, más profunda será la siguiente inhalación y más profunda se volverá nuestra respiración. Para ayudar a sus alumnos a reaprender cómo respirar naturalmente, Alexander desarrolló el siguiente método, que es conocido como “el procedimiento de la Ah susurrada”. Siempre sostuvo que no le gustaba utilizar ejercicios ya que éstos podían alentar los malos hábitos y frecuentemente impedir que la gente piense por sí misma, pero hizo una excepción para el siguiente procedimiento porque sostuvo que era un ejercicio esencialmente de Inhibición y que evitaría la “búsqueda de un fin” al respirar.

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