Técnica Alexander

Cuello de Computadora (parte 4 de 4) – ¡Resolviendo el problema!

Por Patrick Johnson (*)


En los 3 blogs previos he discutido el hábito pernicioso de jalar la cabeza hacia delante y tensar el cuello cuando trabajamos en la computadora – ahora me dirijo a las soluciones.

Las instrucciones en este blog harán que comiences a entrenar en ti mismo para no “cerrarte hacia abajo” frente a las presiones o a la forma en que te enfocas en tus tareas. En cambio puedes entrenarte a ti mismo para estar ligero y abierto – y quién sabe, esto puede cambiar la forma en que piensas sobre el trabajo e incluso puede ayudarte a abrirte de una manera más general.

Solución 1: Aprende a soltar los músculos superficiales del cuello y hombros y a activar los músculos espinales profundos. Puedes comenzar jugando con la idea de “pensar” en alargar más que de “hacer” largo y recordar que toda la superficie de tu espalda, hombros y cuello puede expandirse y respirar mientras los músculos profundos espinales hacen su trabajo por debajo. Evitando apropiadamente el cuello de computadora generalmente se siente como un alivio más que como un “sostener”. Piensa en la cabeza ligeramente balanceada en la parte superior de la larga columna con tu nuca abierta y libre. No te apresures. Aprender a liberar el cuello y mantener la cabeza levantada requiere de bastante práctica y, a menudo, la ayuda de un experto.

Solución 2: Practica el “solo sentarte”. Mu

chos de nosotros nos sentamos por más de 8 horas al día. Pero durante ese tiempo estamos siempre ocupados con tareas. De esta forma nunca tenemos oportunidad de practicar sentarnos bien. Toma 5 minutos en la mañana o noche para practicar. Siéntate sobre una silla firme o sobre un banco sin reclinarte en el respaldo. Deja que tu peso caiga, y que tu respiración se expanda por todo tu torso mientras piensas en un bonito largo desde la parte inferior de la pelvis hacia arriba hasta la parte superior de la columna. Mantén tu cuello libre y practica notar el espacio alrededor tuyo. Cuanto más te habitúes a sentarte bien, serás más capaz de descubrirte a ti mismo jalándote hacia abajo saliendo de la forma.

Solución 3: Agrega estímulos y movimiento de manera lenta. Una vez que hayas practicado el “solo sentarte” durante un rato, agrega algún estímulo suave. Levanta un brazo, mueve tu columna un poco, toma una taza de té, escucha música, ten una conversación tranquila con alguien (o con tu celular con el altavoz encendido) párate de la silla y siéntate nuevamente. Mientras respondes a los estímulos y te mueves, mantén una cierta objetividad – participa tranquilamente mientras mantienes tu cuello libre y tu cabeza en equilibrio. Eventualmente puedes continuar leyendo, tipeando y finalmente haciendo tu trabajo. De esta forma tu cuerpo puede habituarse a esta nueva experiencia psicofísica de trabajar con apertura y libertad.

Solución 4: Juega, experimenta, y tómate tu tiempo. Piensa en este proceso como un juego – ¿cómo puedo engañarme a mi mismo en alargarme en lugar de acortarme? ¿Cómo puedo darme cuenta de lo que estoy haciendo? ¿Qué tipo de pensamientos me alargan sin rigidizarme? Intenta reírte de tus hábitos en lugar de ser auto crítico. Tus hábitos posturales desarrollados durante años no van a cambiar de la noche a la mañana. Con práctica paciente comenzarás a cambiar lentamente.

Si aún no te has dado cuenta, estas soluciones no son nada triviales e implican disciplina y práctica. Pero la buena noticia es que es un proceso divertido y esclarecedor. Algunas lecciones con un maestro de Técnica Alexander pueden acelerar las cosas, así que no esperes demasiado para obtener algo de ayuda!

(*) Patrick Johnson es profesor de Técnica Alexander certificado por The Society of Teachers of the Alexander Technique (STAT) y The Nederlands Vereniging poor Leraren van de Alexander Teckniek (NeVLAT). También tiene una amplia experiencia en deportes y movimiento, actualmente enseña a correr y bailar y anteriormente fue un jugador de torneos de squash de alto nivel. Patrick tiene un doctorado en Física y se dedica hacer varios años a la investigación científica.